Qué hace de una prueba un monumento
Para entrar en esta lista una prueba tiene que cumplir tres condiciones: haber nacido en 1975 o antes, seguir en el calendario y tener una primera edición documentada, por un periódico de la época, el archivo de un club o una crónica local. No basta con que el club diga que es antigua. En Sète la memoria del club sitúa la travesía en 1900, pero la primera crónica con el nombre del ganador, Louis Vayre, es de 1908: aquí vale 1908.
El número de la edición no es un año de nacimiento. Cuenta solo las ediciones nadadas de verdad, y muchas de estas pruebas se han detenido por guerras, crecidas o pandemias. La travesía del puerto de Barcelona nació en 1926 y en 2026 fue la nonagésima octava: por el medio están 1937 y 1938, sin prueba por la Guerra Civil, y 2020. La Traversée du lac Saint-Jean, en cambio, llevaba en el nombre un «62e» que no cuadraba: la web oficial fecha la primera el 23 de julio de 1955, y 2026 fue la septuagésima segunda. Por eso los años de la lista vienen de las fuentes, nunca de un cálculo sobre el ordinal.
Las épocas
Antes de la Gran Guerra nacen las tres decanas: Sète en 1908 y, en 1910, dos pruebas separadas por 1.000 km, la Damme–Brujas, en el canal que Napoleón mandó excavar en 1810, y la Šilo–Crikvenica, en el canal de Vinodol. En Gijón, en 1916, cinco nadadores se descolgaron de una barca en el puerto de El Musel y ganó un alemán, el delegado de Siemens en Asturias.
El grupo más numeroso nace entre 1925 y 1935. El 6 de agosto de 1926 Gertrude Ederle cruzó el canal de la Mancha, la primera mujer en lograrlo, y en esos años arrancaron Tarragona en 1925, Barcelona y Sitges en 1926, la Cross Bay Swim de Long Island en 1927 —su web agradece la prueba a Ederle—, Lugano en 1932 y el Yangtsé en Wuhan en 1934.
Tras la guerra llegan Banyoles en 1944, el Limmatschwimmen de Zúrich en 1945, la Coppa Byron en 1949 y la Vansbrosimningen en 1950. Los años cincuenta traen las grandes distancias: la Capri–Napoli y la Traversata dello Stretto en 1954, el lago Saint-Jean en 1955. Las últimas en entrar en la lista son la Midmar Mile, de 1974, y la Cavi–Sestri, de 1975.
La prueba en el día de la fiesta
Muchas pruebas monumento se nadan en los días de las fiestas del pueblo, y la fecha sale del santoral más que del calendario deportivo. En Sète la travesía cae en los días de San Luis, junto con las justas náuticas del canal Royal; en Barcelona se nada por la Mercè, en Tarragona por Santa Tecla, y en Cuenca la travesía del Peñote es el centro de las fiestas de San Julián. En Ceuta se salta al agua del puerto el 5 de agosto, por la Virgen de África, con el cañonazo del mediodía; en Crikvenica se nada el día de la Asunción, patrona de la ciudad; en A Coruña el 25 de julio, Día de Galicia, y en Málaga la travesía del puerto abre la Feria de agosto.
Muchas tienen además un tope de inscritos, y lo mantienen. En el Sundschwimmen de Stralsund hay 1.070 plazas, por motivos de seguridad; en el Limmatschwimmen 4.500; la Cross Bay Swim tiene un límite estricto.
Qué las detuvo, y quién las hizo volver
Una prueba centenaria casi siempre tiene un hueco. La guerra detuvo Barcelona en 1937 y 1938 y el Sundschwimmen en 1940; en Wuhan las crecidas del Yangtsé hicieron saltar cuatro años seguidos, de 1997 a 2000; en Badalona la contaminación industrial paró la travesía durante veinte años, hasta que el mar volvió a ser apto para nadar. En 2026 la centésima Damme–Brujas, que valía también como campeonato de Bélgica, se anuló por las algas verdeazuladas en el canal.
Las reanudaciones dependen de las personas. El Limmatschwimmen desapareció en los años cincuenta; lo recuperó en 1959 el empresario Benjamin T. Dall'O, y se detuvo de nuevo cuando él se retiró, en 1978. La Coppa Byron se nadó durante cuatro ediciones a partir de 1949 y luego calló hasta 1986. La Capri–Napoli, parada de 1993 a 2002, volvió en 2003. La Traversata dello Stretto se nadó con aletas de 1975 a 2005, y desde 2006 ha vuelto a la natación pura, manteniendo la numeración de 1954.
De la milla a los 36 km
Las pruebas monumento son casi todas cortas: la mayoría mide entre 1 y 5 km, como los 1.850 m de la primera travesía de Sète, los 2.315 m del Strelasund o los 2.115 m del lago de Banyoles, y en Midmar y en Fano se nada una milla. Tres son la excepción y están también en la clasificación de las pruebas más largas: la Capri–Napoli, 36 km de Marina Grande a la Rotonda Diaz, que hasta 1992 otorgaba en prueba única el título mundial de la especialidad; la Traversée du lac Saint-Jean, 32 km de Péribonka a Roberval desde 1999; y el golfo Toroneo, 26 km entre dos penínsulas de la Calcídica.
A cambio, muchas llevan al agua a miles de personas. La Midmar Mile entró en 2009 en el libro Guinness de los récords con 13.755 llegados, en series repartidas en dos días; en la Vansbrosimningen de 2014 los inscritos fueron 15.976. La historia de una veintena de estas pruebas, con fotos de archivo, está en nuestro relato sobre las pruebas monumento.